Las políticas de conservación deben basarse en evidencias sólidas. Por este motivo movilizamos conocimiento científico y metodologías innovadoras para reforzar la toma de decisiones. Evaluamos la efectividad de las políticas actuales, proponemos mejoras y fomentamos la colaboración entre científicos, responsables políticos y actores sociales para garantizar que las estrategias de gestión y conservación se fundamenten en el conocimiento más actual.